Mientras las escuelas discuten cómo incorporar la inteligencia artificial al aula, en los colegios parroquiales de Tucumán la conversación va mucho más allá de la tecnología en sí misma. La pregunta es otra: ¿qué pasa con la humanidad cuando una herramienta capaz de transformar el trabajo, la educación, la economía y las relaciones sociales queda concentrada en pocas manos?

Ese interrogante atravesó el panel de los colegios parroquiales de “Encuentros La Gaceta Educación 2026” y encontró una referencia en Magnifica Humanitas, la primera encíclica del papa León XIV.

"Muchos creen que la inteligencia artificial es un tema de la escuela. Nosotros creemos que es un tema de la humanidad", planteó Daniel Nacusse, delegado episcopal de Educación.

El licenciado en Ciencias Sociales contó que en el texto del Sumo Pontífice se advierte que la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta con capacidad para modificar profundamente la cultura, el trabajo, la economía y la vida cotidiana.

Pero además señala un problema adicional: "Por primera vez la humanidad se enfrenta a una tecnología tan poderosa que se encuentra principalmente en manos privadas", reflexionó.

Desde esa perspectiva, la discusión ya no pasa solamente por aprender a usar la herramienta, sino por quién la controla, para qué la utiliza y cuáles son sus consecuencias sobre la vida humana. "¿Genera igualdad? ¿Genera justicia? ¿Humaniza? ¿O va a producir más concentración de riqueza y de poder?", planteó Nacusse. "La inteligencia artificial no es un jugador cualquiera. Es posiblemente el Messi que estamos enfrentando", agregó.

La atención y el sentido

Mariela Cueva, representante legal de la escuela parroquial Santísimo Sacramento, observó que muchos adolescentes llegan a las instituciones cargando sentimientos de soledad, incertidumbre y falta de acompañamiento.

Por eso insistió en la necesidad de fortalecer los espacios de escucha. "Los jóvenes han perdido lugares de silencio, de reflexión y de diálogo", señaló.

En los colegios parroquiales, explicó, se trabaja para reconstruir esos espacios a través de redes de acompañamiento, pastorales específicas y acciones que involucran también a las familias, con la apuesta de volver a encontrarse, escuchar antes de juzgar, acompañar antes de corregir y comprender antes de responder.

La escuela de las preguntas

Aldo Reyes, coordinador pedagógico de los colegios parroquiales, coincidió en que el desafío actual no consiste solamente en transmitir conocimientos. “La tarea es ayudar a los jóvenes a construir criterios para interpretar una realidad cada vez más compleja”, consideró.

Y en ese punto la inteligencia artificial vuelve a aparecer. Porque si una máquina puede responder casi cualquier consulta en segundos, quizás la educación del futuro ya no deba concentrarse únicamente en las respuestas.

"Todo este proceso nos llevó a poner el foco en la necesidad de enfrentar los cambios de una manera renovada, pero sin perder de vista a la persona. Nuestro objetivo es humanizar desde la figura de Jesucristo y acompañar a quienes forman parte de nuestras comunidades educativas", reflexionó Reyes.

Nacusse lo resumió con una imagen poderosa. "Creo que el nuevo modelo de escuela tiene que ser una escuela socrática. Una escuela donde lo más importante no sea memorizar información sino formular preguntas cada vez mejores”.